NO TE MUEVAS, ERES FELIZ.
"Y todo se hizo más oscuro allí abajo. Su propio cuerpo recogido, vuelto sobre sí mismo como una concha -y eso le gustaba-, era caparazón y animal, amparo de sí misma, nada podría hacerle daño mientras permaneciera en esa posición -reabrió los ojos, y pensó: No te muevas, eres feliz-"
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