Se sienten seguros cerca del agua, que es su hábitat, su hogar. Rodeado de las cosas que le gustan -que podríamos llamar su familia-. Es un animal profundamente intuitivo, sentimental y de fuertes emociones, pero reservado.
Los suelen llamar “los rumiantes de recuerdos”. Tienen un baúl de recuerdos dentro de ellos mismos donde suelen guardar emociones, olores, momentos; benignos y dañinos, pero son los dañinos los que más le hacen aferrase fuertemente a su coraza, su caparazón. A pesar de todo mal que le puedan hacer no es vengativo, pero el hecho de tener recuerdos malos en su baúl, produce que se hagan presentes, a cada momento, hora y tiempo, para afectar su vida diaria, haciendo que sean inseguros de su futuro, dan dos pasos hacia adelante, y uno hacia atrás.
Son coleccionistas de cosas pequeñas que lo conectan a sus recuerdos, momentos –he aquí la explicación a su caótico diario vivir- que hacen difícil distanciarse de sus de sus sentimientos y los hace poco objetivos, anteponiendo lo que dicte su corazón, opacando a la razón.
A veces suelen ser grandes contadores de historias, extrovertidos, eso si no sabe expresarse, pero que más da siempre ha sido igual. Le es mucho más fácil hablar de cosas tristes que de alegres cuando pueden encontrar la confianza. Pero a su vez pueden ser extremadamente tímidos y pasar desapercibidos.
Tienen momentos donde se encierran en su caparazón estando consigo mismos -ojo no solos, ya que en su propia compañía están más que a gusto- caracterizándolos como un animal introspectivo.
Gustan del arte. Entre ellos la armonía de la música, dibujar en la arena y hacer como que cada pestañeo de sus ojos es una captura de foto. El cangrejo siempre está dibujando, a veces dice que pone sus sentimientos en ellos, desahogando aquello que se limita a expresar… como dice Van Gogh “el arte es para consolar los que están rotos por la vida” aunque no me siento un cangrejo tan roto.
Gracias S.I

























